METALITERATURA

Revista de literatura

Diminuto verde por Claudia Otsubo

11/4/2018 Interesante

Hay poemas que tienen propiedades táctiles; encuentran el espacio atópico de la palabra y vierten en tu interior un sentimiento que no estaba allí, antes de leerlo.

El libro de poemas “diminuto verde”–la minúscula es del libro–, de María Claudia Otsubo se mueve dentro con sutileza, como si te poseyera.

 

 
Por:   Abregú Ana

Uno de los poemas titulado Soneto en movimiento, me produjo eso mismo: acción. En principio desde el título: soneto, con los catorce versos endecasílabos, separados en dos cuartetos y dos tercetos; relacionados a la palabra movimiento, hasta parece un oxímoron, o en mi caso, un desafío intrigante; hay una transgresión de orden; en los cuartetos la rima y consonante es entre el primer y cuarto verso, entre el segundo y el tercero; el movimiento se hace dentro de las palabras, un latido entre el mar y la mujer, voces, nombres y memoria; hay una mujer que se afirma con una búsqueda y la mirada.

En algunos poemas la femineidad discurre con la afirmación de la contemplación, y la certeza de su presencia como un modo diferido, invertido o desplazado, hacia el papel, el espacio del poema. En Aquella ventana, “Mis labios deslizan/ en cada palabra,/ mis ansias de verla/ en la hoja blanca.” (pag.11); en Soneto en movimiento, “dos voces, dos nombres, la memoria/ ritual de la palabra” (pag.13); en Sin un mapa, “Desplegar un mapa/ como encontrar/ un cuerpo”(pag.14); en La línea del poema, “sobre la arena/ se dibuja letra” (pag.16); como si enunciaran el testimonio que quedará en palabras; y apenas estamos integrándonos a lo que será una torsión de las palabras, atravesadas por homenajes, poemas del padre de la autora –comienzo del libro–; Alida Valli, mujer, actriz, y con título Honoris Causa, no es difícil comprender lo que impresiona esta personalidad y el orgullo de género; belleza y extravagancia, “Su espalda recortada por la luz/ dibuja contrapuntos de palabras/ no hay espesura en la figura/ ni en el reflejo de la ventana” (pag.13); impacto sobre Holly Martins, el personaje de la película de Carol Reed, El tercer hombre; juego de simetrías entre la imagen, la mirada, la mujer y la suplantación; Anna Schmidt, el personaje, Alida Valli la actriz, la fascinación por lo creado por la luz, la exclusión de la mujer, sintetizada por su silueta.

En el libro hay cuatro partes, aunque la palabra “parte” me resulta inadecuada, porque parece que se partiera, se redujera; prefiero indicarlos como piezas, en el sentido que define el diccionario: “cada una de las partes que suelen componer un artefacto”; Alida Valli, Poemas de Imbassí, A Ellas, Diminuto verde; maquinarias que encadenan impresiones sensibles de la mirada de esta poeta, pasión que imprime el deseo de su presencia en una escritura que disipa límites entre cuerpo y palabra.

Poemas que circulan como un vértigo, entre la espesura de una certeza que no puede explicarse; estos poemas tientan, “Mi cuerpo insiste en buscar. Me amenaza.” (pag.32), “(Intenso delirio,/mientras el filo se hunde/una gota cae),”(pag.53),“una boca sellando un beso” (pag. 74).

En A Ellas –la mayúscula en Ellas es del texto original–, hay una organización de la escritura en torno a un diálogo poético con escritoras como Idea Vilariño, Virginia Wolf, Clarice Lispector, Tununa Mercado entre otras, que dan cuenta del extenso territorio literario que obtura el imaginario poético de Maria Claudia Otsubo.

Interesante el título, plantea un arcado especial, sutil y delicado como estos poemas.

Diminuto verde, editorial Vinciguerra, por Maria Claudia Otsubo.

 

 




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