METALITERATURA

Revista de literatura

Des(c)ierto de Julio Barco

4/15/2020 Interesante

En este texto, el poeta Julio Barco emprende un viaje, un viaje físico y un viaje hacia las interioridades de la escritura.

 

 
Por:   Abregú Ana

 

Luego de Arder, el texto anterior del autor Julio Barco, cuyo comentario incluí en este medio, me llegó Des(c)ierto; sorpresiva escritura, ya que esperaba otro tipo de cartografía poética; mientras en aquella propuesta el cuerpo de la letra y un yo se imponía, en ésta otra el yo sigue presente pero con un desplazamiento hacia el sistema de la deriva, el desplazamiento físico del autor, acompañado de un sentimiento amoroso; en este “yo” de Des©ierto, el “yo” de Héctor Libertella, (Las sagradas escrituras), “el yo armado con un elemento que conjunde y une, seguido de otro que disyunde o separa”; es la impresión del personaje de Des©ierto, una escritura que se predispone a la destrucción del cuerpo por sobre los anhelos, con la tensión de las palabras, el desasosiego de la sensualidad e incomodidad de un instrumento que representa el agobio de los elementos del momento; la ruta, la huída, el amor, el peso de la prefiguración de acontecimientos (el personaje se desplaza durante la cuarentena de la pandemia, ya un acontecimiento singular).

Los recursos interpuestos sensibles al modo epistolar, o dialógico, establecen un coloquio interior con el poeta que viaja con la vacilación del que no sabe si avanza o retrocede.

 

Tengo rabia en el cuerpo -venas como mariposas- belleza de la desnudez, ¿dónde se agolpa la escritura, el Word, los ojos, la lucidez, el sistema de calles, el asfalto, las arterias y la loca canción del cuerpo?

 

La palabras y el medio; el Word, el cuerpo, la desnudez, la perturbada carrera del protagonista como en búsqueda del sentido; con la efusividad de una poética que no se apega al deseo de la comunicación, sino a la expresión de una perplejidad que acompañará el trayecto.

El texto se presenta como una imbricación entre traslado y escritura, se escribe mientras se vive; la escritura es escenografía con los componentes de semántica abiertos a la ambigüedad entre el traslado físico y los desplazamientos del sentimiento amoroso.

 

El cielo es otra geografía. No poseo una tranquila geografía. Sudo y me alboroto. Yo colocaré poemas hermosísimos en el césped de tu mente. Dame un beso y te dibujaré el alba.

 

La problematización de la épica del viaje y el amor del que se huye, adicionado a la pandemia, produce el encuentro entre la realidad biográfica y la literaria, el poeta está realmente trasladándose, a la vez que escribiendo lo que coloca un incidente de provocación sobre la discusión del sistema de escritura que precede a las circunstancias mismas de escritura, este texto “se hace”, mientras ocurre; lo que resultará interesante en la reflexión entre ficción y biografía, y a su vez explica las variaciones de código poético, de soltura y formas discursivas.

Por momentos el texto indica la hora,

 

(minuto 1: 20)

Ahora –lejos de Lima– miro por la ventana. Veo mis largos
y desordenados cabellos arañados por el viento,
                            mi larga y caótica existencia, atada
naturalmente al verbo.  Compré mi
                                                  pasaje por 40 soles

 

….

 

Como un intento de documentar  en paralelo al tiempo y las impresiones del protagonista, y desplazase a la escritura la impaciencia del transcurso del tiempo. El desasosiego del  que cuenta los minutos y devana planteos sin jerarquías tipológicas.

 

 

                                        (minuto 1:40)


                        Yo cruzo este país como una espada, y no llevo
                         sino mis libros, algunos versos mal escritos, y
                        la pulsión de la
                        esperanza como una flor silenciosamente ajada
                         y mi camino hacia el éxtasis soñado.

(cargando mi celular en un cuartucho del Norte)



El desplazamiento físico del protagonista, nos obliga, de cierta forma, a colocar la significación más allá de la ficción, la introducción de la fuga hacia aspectos prácticos, como cargar el celular, nos instala en una perspectiva ambigua entre referencias de ficción y no ficción.

Apenas terminé este texto, me reconocí en un acto físico propio de respirar hondo, la impresión no sería abarcadora como un road movie a la manera de Jack Kerouac; que sería como simplificar, sino en viaje por la intensidad del ímpetu de las palabras, un escritor que no le tiene miedo a componer su poética con elementos de una realidad que se desboca y revela la naturaleza del simulacro respecto a una escritura “natural”, tras la cual se expresa una efusión por romper con estructuras en una búsqueda de voz poética que no hay duda que quiere desarrollar el “yo”, ese “yo” que se da a conocer, en sus facetas al desnudo.

Sin dudas, toda reflexión sobre esta poética es atravesada por una atmósfera amorosa y una escritura perversa de la cual es difícil sustraerse, al terminar de leer, tuve la impresión de haber atravesado un tifón, e incluso de haber perdido mi propio lenguaje en el proceso.

 

Ana Abregú.

 

Des©ierto, Julio Barco. Se consigue en Amazon.

 

 

 



 


Ana Abregú.

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