METALITERATURA

Revista de literatura

El humor de Maitena

4/16/2005 Comentarios
Maitena es la humorista que, con sus historietas y viñetas sobre las mujeres, alegrará nuestras mañanas cuando entremos a navegar al portal mujereshoy.com. Maitena, cuyo trabajo es publicado en Venezuela, Chile, España, Italia, entre otros países, cuenta en esta entrevista -a la revista Meridiam, de España- cómo comenzó a hacer sus tiras de humor. Y de cómo le ha ido con sus "Mujeres alteradas".
 
Por:   La extraña
"El humor es una tentativa de limpiar de estupideces a los grandes sentimientos”. Raymond Queneau. Desde hace ya un tiempo la revista dominical de El País publica en su última página una tira de humor “Mujeres Alteradas”, son historietas de mujeres de todas las edades: las que atraviesan la famosa franja de los 35, las mayores, las niñas y hasta las adolescentes. “Mujeres Alteradas” es una adaptación de la tira que la humorista Maitena Burundarena, alias “Maitena”, publica cada semana en la revista argentina Para Ti. Traducidas del “argentino” al “español”, estas viñetas muestran cómo las mujeres tenemos los mismos problemas y nos manejamos con códigos muy semejantes ante una ruptura amorosa, los kilos de más, las arrugas o el estrés. Descendiente de inmigrantes vascos que viajaron al otro lado del Atlántico, Maitena Burundarena nació en Buenos Aires en mayo de 1962. Después de trabajar varios años como ilustradora en revistas y diarios argentinos (Vivir, Claudia, Libre, Mujer y Ámbito financiero), se dedicó a la historieta. Sus personajes desfilaron por las páginas de Tiempo Argentino, El Cronista Comercial, Sex Humor, Fierro, y Cerdos y Peces, entre otros medios. Además, publicó historietas eróticas en Francia, Italia y España, y realizó ilustraciones de textos para diversas editoriales argentinas (Planeta, Santillana, Troquel, Atlántida y Perfil, entre otras). Durante un tiempo trabajó como diseñadora gráfica, más tarde fue guionista de televisión y también realizó dibujos animados para cortos publicitarios. Flo fue el nombre de su primer libro, publicado en Ediciones De La Flor. Luego llegaron los grandes éxitos: Mujeres Alteradas 1, 2 y 3, publicados por Editorial Atlántida en Argentina y toda América. Al igual que Mujeres Alteradas 4, estas obras son recopilaciones de los trabajos que la autora publica desde 1993 en Para Ti, en la cual Maitena tiene una página semanal de historietas. Desde septiembre de 1998, los personajes de la humorista poseen también su propio lugar en la página de humor del diario porteño La Nación, adonde aparecen todos los días bajo el título “Superadas”. Las mismas viñetas que desde 1999 aparecen en El País Semanal son publicadas también en la revista “Ya” del diario chileno El Mercurio, en el periódico El Nacional de Venezuela y poseen su versión italiana en La Stampa de Turín. Maitena vive en Buenos Aires, en el centro de la ciudad, aunque tiene su segundo hogar en Uruguay, en La Pedrera, justo frente al mar. Está casada y tiene tres hijos de 20, 18 y un año, por supuesto, dice ella, no con el mismo marido. Creció en un hogar de siete hermanos que era un hervidero de humor sarcástico y cotidiano. Su experiencia con la maternidad fue temprana ya que su hija Amaya, la mayor, nació cuando ella tenía 17 años. Hoy Maitena piensa que, paradójicamente, ser humorista la ha hecho ser cada vez menos graciosa y más incisiva y escéptica. La edición de los cuatro tomos de Mujeres Alteradas le ha reportado algunas de sus mayores satisfacciones. Ha adquirido su destreza con el dibujo tras muchas horas de práctica: lleva veinte años pluma en mano, diez horas al día. Se levanta temprano por las mañanas, elabora los guiones de sus historietas y después se dedica al dibujo en un proceso que ella califica como artesanal y bastante largo. El humor de Maitena no tiene fronteras La gente piensa que es española, italiana o de la nacionalidad del país donde se publican sus caricaturas. Esto es así porque somos menos originales de lo que pensamos, dice ella, y a todas nos ocurre siempre lo mismo. - ¿Puedes hablarme de tus comienzos como caricaturista? ¿Cómo surgió la idea de retratar a las mujeres? - Empecé armando avisos para un suplemento del diario Ámbito Financiero de Buenos Aires. Hasta que una vez faltó un anuncio y, como el hueco no podía quedar, me pidieron que hiciera un dibujito. Lo hice y les encantó, así que –a la semana siguiente– ya había seis huecos armados a propósito para que yo los ilustrara. Ahí me di cuenta de que esto era un oficio y que me gustaba. Trabajé muchos años como ilustradora, haciendo desde libros para chicos y chicas hasta libros de cocina. ¡Hasta la Constitución Argentina versión infantil hice! Además, trabajé en todas las revistas de consultorio que se te puedan ocurrir. ¿Viste esas revistas que te encontrás cuando vas al médico o al dentista, y lo único que tenés para leer es algo del tipo Cámara Argentina del Fideo? Bueno, ésas. Entonces, iba a un consultorio, cazaba la revista, miraba la dirección, agarraba mi carpetita de trabajos y me iba para allá. Siempre tuve suerte... Bueno, suerte no; siempre encaré bien el “laburo”. Nunca esperé que apareciera un anuncio en el diario; iba y me ofrecía. Finalmente, lo de retratar a las mujeres, como casi todo en mi vida, surgió por necesidad. En esa época, 1992, yo venía de hacer historietas eróticas, trabajaba desde Buenos Aires para algunas revistas de Italia, Francia y España (como Makoki, de Barcelona). En algún momento esto dejó de servirme, por un lado porque lo económico no era muy sustancioso y, por otro, porque necesitaba tener feedback de mi trabajo, hacer algo que vieran mis amigos y amigas, mis colegas, la gente... Fue entonces cuando me llamaron de la revista Para Ti y me ofrecieron una página semanal para hacer una tira. Como trabajo fijo resultaba una gloria (los humoristas solemos tener problemas con la cantidad y continuidad de nuestras colaboraciones en los medios). Pero, claro, yo venía del sexo y de la vida loca, y me pedían una familia, un personaje femenino o algo así, más del orden de lo cotidiano... Y bueno, al final decidí no hacer un personaje (que siempre termina condicionándote mucho y aburriéndote rápido) y hablar cada semana de un tema diferente, donde pudieran entrar muchos tipos distintos de mujeres. Fue un éxito que todavía me sigue sorprendiendo. - ¿De qué nos reímos las mujeres? ¿Crees en la risa como terapia? - Las mujeres tendemos a creer que somos un poco marcianas. Entonces nos parece que hay un montón de cosas que nos pasan sólo a nosotras, pero que todas las otras son divinas y están recontentas con su cuerpo y con sus vidas, y todas tienen nueve orgasmos y están todas bárbaras. Partiendo de la base de que uno se puede reír de lo que ha sufrido, el humor opera como un calmante, como un alivio... Yo adoro a esos personajes que hago, quiero mucho a esas mujeres super locas, deprimidas. Y, cuando las mujeres ven en los chistes que la más superada se come las uñas, se alivian porque todas se depilan los bigotes y se sienten feas o solas, y padecen celulitis y lloran. El humor cura un poquito algunas angustias, y la vida es muy dura, realmente... - ¿Existe para Maitena un “humor” netamente femenino? - Está claro que hay una manera de ver las cosas puramente femenina, pero no tiene por qué ser una mujer la que la tenga, un hombre también puede interpretar el mundo con esa mirada. Mi humor, por ejemplo, es más sobre mujeres que femenino. Porque creo que refleja más sus conductas que un punto de vista que yo comparta. He dicho alguna vez que no me embarco en un combate contra el machismo, que sin duda existe. Somos diferentes al hombre, y ¡viva la diferencia! Lo que acepto es que tenemos los mismos derechos, pero somos diferentes. Sabemos, por otra parte, que hay gente de mierda en ambos sexos. - ¿Crees que el humor puede ser un instrumento de lucha contra la discriminación de las mujeres? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? - Trato de no pensar en mi trabajo como algo tan importante ni solemne. Honestamente, yo hago mis historietas, pero jamás me planteé cambiar el mundo ni modificar nada con ellas. Simplemente las hago... Lo que ocurra después, bueno, no lo controlo ni lo manejo. No estoy tratando de decir nada, mis historietas no tienen pretensiones, lo que hago es una pincelada de lo que veo, y yo soy muy chusma. En general, de un tema muy importante, mis personajes dicen una pavada. Pero una habla pavadas todo el día, nadie se pasa diciendo cosas trascendentes en su vida cotidiana. -¿De dónde obtienes la “inspiración” para crear esas viñetas tan bien pensadas y en las que, ciertamente, nos sentimos reflejadas tantas mujeres? - A veces hablo de algo que me pasa a mí, a veces de algo que les pasa a mis amigas, puede ser cualquier cosa... desde la celulitis, la soledad, la insatisfacción, la maternidad, tu ex, tu mamá, tu cuñado, hasta reflexiones acerca de las tetas, las cajas de fósforos, los probadores de los negocios o las noches de insomnio. Básicamente me río de lo que me hace llorar. Claro, tiene que pasar un tiempo, tengo que tomar una distancia del hecho para poder reírme... pero al final siempre termino riéndome. A esta altura ya casi no encuentro cosas de las que no me pueda reír. Fuente: Revista Meridiam 22, Instituto Andaluz de la Mujer, Tercer Trimestre, 2001 - ¿”Reivindican” algo las mujeres alteradas de tus viñetas? - Nada. Me gusta una frase de Raymond Queneau que dice que el humor es una tentativa de limpiar de estupideces a los grandes sentimientos. - Sin duda Argentina ha creado escuela con humoristas tan incisivos como Quino. ¿De dónde proviene esa forma tan ácida e irónica de ver la vida? - Supongo que de la desesperación. Vivimos en un país en el que no recuerdo una época en que no estuviéramos en crisis. Más leves o más profundas, pero siempre estamos en crisis. Y ese vivir en la selva nos aporta una mirada muy irónica y muy sarcástica. En España, por ejemplo, noto que son muy divertidos y tienen un gran sentido del humor, tal vez mayor que el nuestro, pero son mucho menos sarcásticos. - La película basada en la obra El diario de Bridget Jones (la historia de una treinteañera soltera que busca al hombre perfecto mientras su situación va cambiando y el tiempo corre cada día más deprisa), de Helen Fielding, ya ha sido la más vista en la historia del cine británico. ¿Por qué piensas que el humor de este tipo, sobre las mujeres, “vende” tanto? - Las chicas siempre tienden a leer o a ver cosas que hablen de ellas. Tendemos siempre y queremos hablar de lo nuestro. En cambio los hombres hablan de cine, de política, de fútbol. Es raro encontrar a un tipo que salude a otro y le diga: ¿Cómo andás?, y el otro le responda ¿Sabés que estoy angustiado? Yo hace tiempo que vengo con el tema del género y lo doméstico. Y lo que creo es que mis historietas no eran para mujeres, pero empezaron a leerlas las mujeres. No me interesa hacer chistes graciosos. Me interesa trabajar sobre determinados temas. Lo que hago funciona más por identificación. Como te decía, las chicas podemos ir al cine, pero siempre estamos esperando el momento en que aparezca la chica. - A lo largo de tu experiencia profesional te habrán ocurrido muchas situaciones curiosas que habrán quedado reflejadas en tus caricaturas ¿Podrías contarme alguna anécdota? - Lo más curioso es cómo he logrado vivir tan bien de mi trabajo
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