ARTÍCULOS

Divertimentos y ruinas en un museo de poesía

Algunos apuntes sobre Atrave(r)sar de Ana Abregú

(Buenos Aires: Metaliteratura, 2020)

por Nicolás López-Pérez

 

Una escritura que acaba por convencerse -en el lugar equivocado- de su trayectoria, yendo y viendo, proposiciones y fundamentos, que vienen desde hace tiempo luchando por un lugar en la página, por recuperar el tiempo perdido, agotado, en las antípodas de algo a medio camino, algo que nos dice que lo único que le queda a una escritura es ser escritura. 

Como un unicornio umbrío en un arcoíris de fuego

La escritura es una forma. La literatura es una forma de pensamiento. La patria aún puede ser una semilla de manzana. Los límites de la forma echan raíces en el pensamiento. La literatura se puede manifestar imitando. No se sabe nada de las cosas que se imitan. La imitación es un juego. Puede ser tomado en serio. Hasta imitar las imitaciones. Cada lengua tiene sus propios orificios. Y sus propios ojos. Los míos son, solo por hoy, mi profesión de fe literaria (o literatuicida). O, en confianza, son 29 párrafos sugestivos y eufóricos antes del después de lo poético, 29 estilos de sueños posibles o mantras sobre nada en lo absoluto.

 

 

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