Periplos del deseo
Mariel Pardo. Hasta dios en camello. Buenos Aires, 2014. 108 pp.
Hasta dios en camello (2014), de Mariel Pardo, se inserta en una tradición literaria antigua y a la vez actual: el relato de viaje.
Mariel Pardo. Hasta dios en camello. Buenos Aires, 2014. 108 pp.
Hasta dios en camello (2014), de Mariel Pardo, se inserta en una tradición literaria antigua y a la vez actual: el relato de viaje.
La Historia Crítica de la Literatura Argentina.
Desde los últimos meses de 1996, Noé Jitrik comienza a trabajar en un proyecto de historia de la literatura argentina que le propone la editorial Emecé. Desde el principio la obra está orientada hacia un público lector amplio, pero no difuso.
Introducción
Desde su primer libro de cuentos policiales, Variaciones en rojo (1953) hasta ¿Quién mató a Rosendo? (1968) en varios de los relatos de Rodolfo Walsh hay una pregunta que se repite: cómo se lee[1]. En “La aventura de las pruebas de imprenta” este interrogante se materializa en la letra – sinécdoque de la escritura –: “¿es de él [Raimundo] la letra de estas correcciones”? (Walsh, 2013: 35).
[1] La pregunta por cómo se lee supone que hay un horizonte de ficción, invención, construcciones, relatos, fábulas. Estos aspectos no sólo están presentes en los cuentos de Rodolfo Walsh, sino que también en los libros de denuncia pueden rastrearse intervenciones que indican la existencia de relatos. Por ejemplo, en ¿Quién mató a Rosendo? , Vandor “Ha perfeccionado su relato” (Walsh,2011: 99).
El segundo libro de cuentos de Mariel Pardo está formado por nueve partidas y un retorno, diez viajes que algún argentino hace por fuera de su tierra y de sus prejuicios. Y Diez es un número clave cuando nos damos cuenta que el Dios del título es el Diez, Diego, Maradona.
Algunas notas sobre el segundo libro de cuentos de Mariel Pardo, HASTA DIOS EN CAMELLO.
El título del libro de Nilda Barba ¿por qué me gusta tanto? de Ediciones Patagónicas, bien podría referir a ¿por qué me gusta tanto ser mujer?
Ezequiel De Rosso es conocido en los pasillos de Puán por el magnetismo que ejerce dentro de un aula. Debería saberlo, tuve el privilegio de ser su alumna, aún cuando me consideraba una lectora muy alejada de su especialidad: el género policial. Mi experiencia seguramente se repite en los espacios de la Universidad del Cine, donde De Rosso dicta “Problemas narrativos”.
Del mismo modo que el infatigable bibliotecario imaginado por Borges, cada uno de nosotros peregrina por el universo en busca de un libro. A lo largo de esa travesía perturbamos constantemente el orden de la infinita biblioteca.
Nació en 1971 en Buenos Aires.Es licenciado en Letras y periodista (TEA). Se desempeña como docente universitario, terciario y secundario. Publicó textos académicos y expuso en ponencias sobre teoría literaria. Ha escrito reseñas de libros para la revista virtual El interpretador. Sus cuentos y poemas han sido incluidos en varias antologías .Río arriba, su primer libro de cuentos fue publicado en 2012, por editorial Simurg. La revista virtual Aquateca ha seleccionado un cuento inédito (La vuelta a casa) y lo ha publicado. Actualmente prepara un nuevo libro de cuentos.
La revista virtual Aquateca ha seleccionado un cuento inédito suyo para publicación, La vuelta a casa
“Su nombre está en la lista” es la frase con la que se inicia el texto y uno más de los viajes que debió enfrentar Iván Chambouleyron en su vida: el del exilio involuntario. Por ese tiempo, Chambouleyron era un ingeniero electrónico trabajando en el Observatorio de ciencias espaciales y quien le anunciaba que debía irse del país era un cura jesuita. ¿Por qué a mí? Se preguntaba el autor, y tal vez recién en este libro, en el que deja la ficción para hablar de su historia, puede ensayar una respuesta.
“Agobio” es una de esas palabras a las que resulta difícil buscar un sinónimo o parafrasear; así como es difícil buscar una forma de explicar qué es el agobio en un pueblo decaído y una siesta de verano, el agobio de sentir cómo las cosas se descomponen de a poco y sin detenerse. Algo de eso es La Descomposición, primera novela de Hernán Ronsino de 2007, a la que siguieron Glaxo (2009) y Lumbre (2013), tres novelas vinculadas por un pueblo, sus personajes y el agobio de una violencia que “acecha”.
Hablar de los que fueron acallados, obligados a ser clandestinos, tiene un doble sentido de decir: en primer lugar por el lugar, y en segundo lugar por el lugar; porque el lugar es no solo en relación con el tiempo, no solo como espacio de escritura tácita en relación con las formas de decir[1] de la vanguardia de la época –años 20/30 en Latinoamérica- , sino que en este caso presenta un corrimiento como si los ejes cartesianos, en esa ausencia programada de la palabra que estuvo allí escrita, generara la necesidad de otra cruz simétrica, perpendicular y cruel: tiempo y lugar de escritura, y tiempo y lugar de lectura son inconjugables pero no por ser clásicos que sobrepasan los límites de su tiempo, sino porque en su tiempo sobrepasaron los límites de la tolerancia y son recuperados, en otro tiempo y otro espacio, para dar cuenta de ese juego entre el canon y lo otro, lo social y lo literario, la nada existente que se quiere ocultar, y el gesto de ocultamiento en que aparece implícita la realidad que late escrita en esos textos.
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