ARTÍCULOS

Como un acorde en el aire

Sobre Gala, Marcial, Sentada en su verde limón, CABA: Corregidor, 2017.

El arte es una llama que ensordece, que lo invade todo porque la pasión es tan intensa que no puede ser ni siquiera trasmutada en su propio signo y así es infinita y perturbadora, eternamente intransferible, imposible de ser enquistada en un solo momento o un solo ciclo de manifestaciones, impertinente, interminable pupa de cáscaras infames, inciertas y brillantes de duro carmesí.

El reflejo de un trazo

Sobre Mover el punto de Ana Abregú

La escritura no es solo un loco afán de perdurabilidades y abismos, ausencias y diferimientos sino además, la posibilidad de una fuga hacia el infinito de incansables mapas de significados y sentidos, combinaciones eternas de códigos, espacios imborrables de imágenes posibles, destinos que guardan -y aguardan- que una sola de sus miles de hebras quede perpetuada sintagmaticamente como si fuera solo eso lo que hace a la vida o al texto. 

Para que sea otra voz

Sobre Desde aquella ventana de Roberto Ferro.

            El eterno doble del juego me pone en jaque, me interpela y me incomoda –o desinhibe, pienso riendo–; me abraza la duda de este comienzo que no empieza aquí para nadie, tampoco para mí –si es que supiera donde empieza todo realmente– y que tiene el vértigo no solo de la eternidad, del abismo imperturbable de la palabra escrita sino también el de la continuidad –o contigüidad–.

Un suave tejido

Sobre Ortemberg, Miguel, Palermo zombi, CABA: libros del Zorzal, 2019.

Estar en un lugar no siempre significa estar ahí o tener plena conciencia del espacio y sus bordes. Las novelas crean espacios otros que se inmiscuyen por entre las grietas de los existentes -o lo que pensamos que existe- solo para mostrarnos que lo conocido no es más que una creencia o una parte de lo posible.

 

Sobre las jornadas Julio Cortázar

Cuando los famas tienen el poder, solo la idea de un posible narrativo diferente, sorprendente, un giro total en la trama, puede salvarnos del agobio de los días, de la inmensa tristeza de ver cómo el rumbo de un país cambia diluyendo la idea de nación que se estaba intentando construir, generando un montón de personajes aislados que circundan, solos y abstraídos, las tramas de sus espesas historias personales.

 

Para continuar su camino

Meandros, sobre Jorge Ader

El deseo de escritura suele ser un mar calmo y dulce en el que los cuerpos excitados, impulsados por vertebradas -y a veces dolorosas- convulsas de reticente trascendencia, ansiados de existir, embeben sus extremidades en sus endebles y ambiguas aguas, espesura de miel y metal ambarino que corroe la pálida y sedosa superficie que anhela, espía y roza. Escribe.

 

No te pierdas ésto

Gotas