Lo insólito como excusa para narrar la historia sin verdades
Lo insólito como excusa para narrar la historia sin verdades En Para una tumba sin nombre.
Lo insólito como excusa para narrar la historia sin verdades En Para una tumba sin nombre.
Los Adioses como semiótica de los cuerpos. La comunicación en Los adioses es silenciosa, el cuerpo es el que dice mientras que el habla, el lenguaje, se ubica en el plano de la anécdota, de la historia contingente que carece de importancia.
La invención que cuenta. El motivo del chivo en Para una tumba sin nombre En Para una tumba sin nombre —intitulada Una tumba sin nombre en su primera publicación de 1958— una lectura crítica puede articularse sobre la recurrencia de la palabra “chivo” en el texto.
Sin nombre. Sin verdad. Sin saber. La narración en Para una tumba sin nombre I. Sin nombre Para una tumba sin nombre de Juan Carlos Onetti se publica en 1958 . Roberto Ferro en su trabajo Onetti/La fundación imaginada sitúa la obra en lo que él denomina el “segundo comienzo” de la narrativa onettiana, que se inicia con La vida breve (1950).
Bluff, el enigma de la sonrisa Para una tumba sin nombre es una historia que se construye a partir de versiones de las cuales es imposible señalar una como la verdadera.
LOS ADIOSES. El vacío como marca narrativa Un hombre que llega a las sierras a morir; otro hombre que observa y diagnostica su final. El hombre que muere por mano propia y aquel otro que fracasa ante su verdad. Entre ambos la escritura.
Los Adioses y la totalidad imposible Juan Carlos Onetti publica en 1954 la novela Los adioses.
El relato dentro del relato Pugnas por la voz en Para una tumba sin nombre de Onetti.
El objetivo que el presente trabajo tiene es reflexionar sobre las disquisiciones que el texto de Cortázar realiza en relación con una serie de problemáticas teórico-literarias...
Aproximaciones espectrales (Apuntes sobre Un sueño Realizado de Onetti) Por María Miranda Tenía el pelo casi gris peinado en trenzas enroscadas y su vestido, correspondía a una vieja moda; pero no era el que se hubiera puesto una señora en los tiempos en que fue inventado, sino, también esto, el que hubiera usado una adolescente. Tenía una pollera hasta los zapatos, de aquellos que llaman botas o botinas, larga, oscura, que se iba abriendo cuando ella caminada y se encogía y volvía a temblar al paso inmediato. Un Sueño Realizado de Juan Carlos Onetti
Julio Cortázar: urgencia de decir. La trama del horror latinoamericano “Fotógrafos de la calidad de un Cartier-Bresson o de un Brasai definen su arte como una aparente paradoja: la de recortar un fragmento de la realidad, fijándole determinados límites, pero de manera tal que ese recorte actúe como una explosión que abre de par en par una realidad mucho más amplia, como una visión dinámica que trasciende espiritualmente el campo abarcado por la cámara.”
La negación y la creación del ego en “La escuela de noche” de Julio Cortázar
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