ARTÍCULOS

Modos de leer y escribir: la serie y la diferencia en “Fotos” y “Cartas” de Rodolfo Walsh

Introducción

            Desde su primer libro de cuentos policiales, Variaciones en rojo (1953) hasta ¿Quién mató a Rosendo? (1968) en varios de los relatos de Rodolfo Walsh hay una pregunta que se repite: cómo se lee[1]. En “La aventura de las pruebas de imprenta” este interrogante se materializa en la letra – sinécdoque de la escritura –: “¿es de él [Raimundo] la letra de estas correcciones”? (Walsh, 2013: 35). 



[1] La pregunta por cómo se lee supone que hay un horizonte de ficción, invención, construcciones, relatos, fábulas. Estos aspectos no sólo están presentes en los cuentos de Rodolfo Walsh, sino que también en los libros de denuncia pueden rastrearse intervenciones que indican la existencia de relatos. Por ejemplo, en ¿Quién mató a Rosendo? , Vandor “Ha perfeccionado su relato” (Walsh,2011: 99).

 

No existen los buenos libros

Ezequiel De Rosso es conocido en los pasillos de Puán por el magnetismo que ejerce dentro de un aula. Debería saberlo, tuve el privilegio de ser su alumna, aún cuando me consideraba una lectora muy alejada de su especialidad: el género policial. Mi experiencia seguramente se repite en los espacios de la Universidad del Cine, donde De Rosso dicta “Problemas narrativos”. 

Rio arriba, Jorge Gavilán

Nació en 1971 en Buenos Aires.Es licenciado en Letras y periodista (TEA). Se desempeña como docente universitario, terciario y secundario. Publicó textos académicos y expuso en ponencias sobre teoría literaria. Ha escrito reseñas de libros para la revista virtual El interpretador. Sus cuentos y poemas han sido incluidos en varias antologías .Río arriba, su primer libro de cuentos fue publicado en 2012, por editorial Simurg. La revista virtual Aquateca ha seleccionado un cuento inédito (La vuelta a casa) y lo ha publicado. Actualmente prepara un nuevo libro de cuentos.

La revista virtual Aquateca ha seleccionado un cuento inédito suyo para publicación, La vuelta a casa

Vanguardias sin vanguardismo Sobre el primer gesto literario de Pablo Palacio y Felisberto Hernández

Hablar de los que fueron acallados, obligados a ser clandestinos, tiene un doble sentido de decir: en primer lugar por el lugar, y en segundo lugar por el lugar; porque el lugar es no solo en relación con el tiempo, no solo como espacio de escritura tácita en relación con las formas de decir[1] de la vanguardia de la época –años 20/30 en Latinoamérica- , sino que en este caso presenta un corrimiento como si los ejes cartesianos, en esa ausencia programada de la palabra que estuvo allí escrita, generara la necesidad de otra cruz simétrica, perpendicular y cruel: tiempo y lugar de escritura, y tiempo y lugar de lectura son inconjugables pero no por ser clásicos que sobrepasan los límites de su tiempo, sino porque en su tiempo sobrepasaron los límites de la tolerancia y son recuperados, en otro tiempo y otro espacio, para dar cuenta de ese juego entre el canon y lo otro, lo social y lo literario, la nada existente que se quiere ocultar, y el gesto de ocultamiento en que aparece implícita la realidad que late escrita en esos textos.

Rio arriba Tres muescas en mi carabina

Carlos Maria Dominguez se inició como periodista en la Revista Crisis, de Buenos Aires, de la que fue secretario de redacción y director.
En Montevideo, ha sido Jefe de Redacción del Semanario Brecha, donde también colabora con las páginas literarias, y editor de las páginas literarias del semanario Búsqueda. También ejerce la crítica literaria en el Suplemento Cultural del diario El País.
 

Ensayo clínico

La novela de Gustavo Kusminsky, Ensayo Clínico, ocurre en tres dimensiones espaciales, que no intersecan entre sí, el espacio real o irreal del bar San Bernardo, el espacio real o irreal de la memoria, y el espacio real o irreal de las palabras.

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