Onetti Autores Literatura 2/27/2015 Frumento Florencia Historias sobre la vida de una muerta Al enfrentar la lectura de Para una tumba sin nombre[1] se presentan algunas vacilaciones. ¿Cómo identificamos a los personajes de la novela? ¿Acaso por su edad? ¿Su fecha o lugar de nacimiento? ¿Por su profesión? ¿O por su nombre? [1] Onetti, Juan Carlos (2008 [1959]). Para una tumba sin nombre. Buenos Aires: Punto de lectura. (Todas las citas refieren esta edición). Autores Literatura 8/27/2014 Dayan Jésica Mirna Dayan La noche inapresable de Eladio Linacero: la angustia de lo indecible y la diferencia La experiencia contradictoria del narrador de El pozo con la palabra podría definirse con esta cita de Derrida: Cuando hablo, no solamente tengo conciencia de estar presente en lo que pienso, sino también de guardar en lo más íntimo de mi pensamiento o del ‘concepto’, un significante que no cabe en el mundo, que oigo tan pronto como emito, que parece depender de mi pura y libre espontaneidad, no exigir el uso de ningún instrumento, de ningún accesorio, de ninguna fuerza establecida en el mundo.[1] Autores Literatura 8/27/2014 Martínez Victoria Ausencia, resistencia y apropiación en Para una tumba sin nombre de Juan Carlos Onetti. Para una tumba sin nombre[1] comienza con un cadáver y una muerte pero no continúa con la explicación de las circunstancias anteriores ni finaliza con la dilucidación de las causas. Ya desde esta estructura, se nota el distanciamiento que esta novela supone con el relato de investigación clásico, como observa Josefina Ludmer[2], del enigma y el develamiento. Toda pretensión de realismo es abandonada para dar lugar a un texto que ficcionaliza el proceso de escritura, mostrando su complejidad y resistencia a la unificación de sentido y a una relación de identidad con un referente. Autores Literatura 8/27/2014 Winocur Manuel Tres versiones de Santa María En esta monografía trabajaré con las novelas: La vida breve, Para una tumba sin nombre y La muerte y la niña de Juan Carlos Onetti, con el objetivo de hacer una reflexión sobre la composición del espacio ficcional de Santa María[1]. Hare un rastreo de los elementos que conectan este espacio a lo largo de las novelas trabajadas y también de los elementos de inestabilidad que están directamente relacionados con las particularidades de cada texto. Me enfocaré en el estatuto ficcional de Santa María en cada caso, es decir, en el nivel de ficción que ocupan en relación con la narración, con los personajes de Diaz Gray y de Brausen, y con los espacios reales referidos en el texto como Buenos Aires. Autores Literatura 8/27/2014 Bautista Fabián ¿Qué quiere decir ser un hombre? Condición masculina y territorialidad en dos novelas breves de Onet Introducción Según Piglia, “Frente a Borges y su mundo de los duelos a cuchillo –donde mejor no interpretar nada– y Arlt que trabaja ese momento incierto de la condición, Onetti pone ya esa condición de qué quiere decir ser un hombre, como un eje de la historia” [1]. En este trabajo analizaré cómo se construye esa condición masculina en “Para una tumba sin nombre”. Para este próposito tomaré a “El pozo” como antecedente a éste, ya que contiene ciertas continuidas con respecto al tema a analizar que se van a desarrollar posteriormente con más fuerza en “Para una tumba sin nombre”. El primer objetivo de este trabajo es mostrar cómo ambos textos construyen al hombre a partir de una mirada codificada del mundo de la mujer. Propondré además que la constitución de la condición masculina en “Para una tumba sin nombre” y “El pozo” está intrínsecamente relacionada con la problemática de los procesos de intercambio, apropiación y circulación de bienes a partir del concepto de territorialidad. Como último punto intentaré demostrar cómo ambos textos se complementan para utilizar la delimitación de los campos de lo femenino y lo masculino como medio para reflexionar sobre el lugar del lenguaje en la experiencia humana. [1] Entrevista realizada a Ricardo Piglia por Edgardo Dieleke, revista Letral, Número 2, año 2009 Autores Literatura 8/27/2014 Berlanga Ángeles La ficción paga Juan Brausen debe escribir un guión de cine. Necesita escribir para ganar dinero. De este modo, el dinero se posiciona como la principal motivación para la escritura: “Trece mil pesos, por lo menos, por el primer argumento. Dejo la agencia, nos vamos a vivir afuera, donde quieras, tal vez se pueda tener un hijo. No llores, no estés triste>>”. (Onetti, 2007, 22) Autores Literatura 12/15/2013 Teixeira Pinto, Ana Carolina Onetti y La máscara del origen En Onetti/ La fundacíon Imaginada[2] Roberto Ferro desarrolla una lectura crítica de la obra de Juan Carlos Onetti, considerándola un único texto. Desde la introducción, “Palabras Preliminares”, el crítico establece tanto la línea de pensamiento que sigue en su lectura, como su método de acercarla (exponerla). Trata el texto onettiano como un tejido compuesto por una red “entramada de acuerdo con una contra-lógica” la cual intenta seguir a la deriva de sus cortes y reconexiones. Autores Literatura 7/18/2013 Scheines Nicolás Un verano fumando pipa El enigma, la narración y el tiempo en "Para una tumba sin nombre" Autores Literatura 7/18/2013 Falasca Francisco Relato, temporalidad y degradacion en Para una tumba sin nombre Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía Jorge Luis Borges Autores Literatura 7/27/2012 Garrido Federico Santiago Para una tumba sin nombre: Novela metaficcional. Para una tumba sin nombre: Novela metaficcional. La novela Para una tumba sin nombre de Juan Carlos Onetti se publica inicialmente en 1958, bajo el título Una tumba sin nombre. Su autor añade la preposición “para” en la edición de 1968. Autores Literatura 7/27/2012 Ruderman Valentina Lo insólito como excusa para narrar la historia sin verdades Lo insólito como excusa para narrar la historia sin verdades En Para una tumba sin nombre. Autores Literatura 7/27/2012 Mathov Tamara Los Adioses como semiótica de los cuerpos Los Adioses como semiótica de los cuerpos. La comunicación en Los adioses es silenciosa, el cuerpo es el que dice mientras que el habla, el lenguaje, se ubica en el plano de la anécdota, de la historia contingente que carece de importancia. Autores Literatura 7/27/2012 Paolini Daniela La invención que cuenta. La invención que cuenta. El motivo del chivo en Para una tumba sin nombre En Para una tumba sin nombre —intitulada Una tumba sin nombre en su primera publicación de 1958— una lectura crítica puede articularse sobre la recurrencia de la palabra “chivo” en el texto. Autores Literatura 7/27/2012 Barral Manuela Sin nombre. Sin verdad. Sin saber. La narración en Para una tumba sin nombre Sin nombre. Sin verdad. Sin saber. La narración en Para una tumba sin nombre I. Sin nombre Para una tumba sin nombre de Juan Carlos Onetti se publica en 1958 . Roberto Ferro en su trabajo Onetti/La fundación imaginada sitúa la obra en lo que él denomina el “segundo comienzo” de la narrativa onettiana, que se inicia con La vida breve (1950). Autores Literatura 7/27/2012 Pistoia Noelia Carla Bluff, el enigma de la sonrisa Bluff, el enigma de la sonrisa Para una tumba sin nombre es una historia que se construye a partir de versiones de las cuales es imposible señalar una como la verdadera. Autores Literatura 7/27/2012 Caballero Bárbara LOS ADIOSES. El vacío como marca narrativa LOS ADIOSES. El vacío como marca narrativa Un hombre que llega a las sierras a morir; otro hombre que observa y diagnostica su final. El hombre que muere por mano propia y aquel otro que fracasa ante su verdad. Entre ambos la escritura. Autores Literatura 7/27/2012 Razzetto Tomás Daniel Los Adioses y la totalidad imposible Los Adioses y la totalidad imposible Juan Carlos Onetti publica en 1954 la novela Los adioses. Autores Literatura 7/27/2012 Arrascaete Cecilia El relato dentro del relato El relato dentro del relato Pugnas por la voz en Para una tumba sin nombre de Onetti. Autores Literatura 2/25/2012 Miranda María Aproximaciones espectrales Aproximaciones espectrales (Apuntes sobre Un sueño Realizado de Onetti) Por María Miranda Tenía el pelo casi gris peinado en trenzas enroscadas y su vestido, correspondía a una vieja moda; pero no era el que se hubiera puesto una señora en los tiempos en que fue inventado, sino, también esto, el que hubiera usado una adolescente. Tenía una pollera hasta los zapatos, de aquellos que llaman botas o botinas, larga, oscura, que se iba abriendo cuando ella caminada y se encogía y volvía a temblar al paso inmediato. Un Sueño Realizado de Juan Carlos Onetti