PSICOANÁLISIS Y CULTURA

El psicoanálisis creado por Freud, nació como una forma de terapéutica de las enfermedades mentales y lo sigue siendo.

Quizá sea la más o la menos completa, o la más cara o la más barata, o la más larga o la más corta, quizá, todo esto dependerá de los objetivos y las condiciones que al iniciarlo tengan y se propongan el paciente y el psicoanalista y de lo que definamos como psicoanálisis y en qué nos basemos para hacer esa definición. Por ejemplo, si lo hacemos basándonos en la modalidad de su técnica, o en los objetivos a lograr independientemente de sus formas técnicas, o en la extrema complejidad de su teoría, incluso en las derivaciones de ella, nacidas todas de las diferentes corrientes surgidas a partir de los distintos momentos de la teoría original de Freud, desde sus diferentes discípulos y desde los diferentes discípulos de sus discípulos y de los discipulos de estos últimos y así, con un grado de discusión entre ellos unas veces acalorado y otras insuficiente. De cualquier manera lo que sí podemos decir es que el psicoanálisis no es una sola cosa, no es una teoría estática y cerrada sino una abierta y dinámica, con un núcleo duro que le da identidad, y que obviamente también es discutible, es un movimiento con luchas ideológicas y políticas (las que a veces y lamentablemente se confunden entre sí), son diferentes formas más o menos estrictas de abordar con la palabra a un paciente con patología psíquica en la búsqueda de hacerle conocer su inconsciente o lo que se pueda de él, y que esa forma dependerá en parte del tipo de patología de cada persona, de las posibilidades en todo sentido de paciente y terapeuta y de la formación e ideología psicoanalítica del terapeuta. Siguiendo el derrotero marcado por Freud, la teoría deberá partir de la experiencia clínica para luego llegar a sus conclusiones teóricas. En ese sentido el psicoanálisis no es muy diferente a los otros saberes, a las otras disciplinas científicas, es una más de éstas, no es una especialidad médica, ni de la psicología, ni de la lingüística, ni de la sociología, ni de la biología, aunque se nutra de todas ellas. Nace de la medicina pero se independiza de ella, entra en la psicología pero no forma parte de la psicología tradicional, tiene una teoría del funcionamiento psíquico propia y principalmente produce un hecho práctico, es una terapéutica de las afecciones mentales y del padecimiento humano. No considera que tiene en su poder la verdad, sí que posee pequeñas verdades más o menos fundamentadas, quizás muy bien y muy seriamente fundamentadas, y tiene además una permanente intención de llegar a nuevos niveles de verdad, como cualquier ciencia, pero partiendo de la aceptación de una ignorancia básica sobre este universo, de aquello que nos rodea y de nosotros mismos. Tampoco es demasiado diferente respecto de las otras terapéuticas, es una más de ellas aunque no es única ni siempre la misma, tiene muchas variedades, formas y hasta objetivos según el problema con el que se enfrente y con qué aspiraciones lo haga. Quizá se diferencie más en lo importante de la complejidad de su teoría que permite todo aquello y en el hecho de que además expande su influencia sobre otras ciencias, las artes plásticas, la literatura, el cine, la filosofía y demás. Voy a centrarme únicamente en ciertos aspectos de la teoría psicoanalítica, únicamente de la freudiana, que es la que mejor conozco y con la que en general concuerdo, respecto de la evolución del psiquismo del sujeto y sus avatares hasta llegar a ser social. Quizá en mi forma de interpretarla y de relacionar sus distintas partes entre sí esté mi originalidad. Luego señalaré algunos problemas del sujeto en la cultura y más tarde dificultades de la cultura misma. Hablaré también de ciertas hipótesis, llamadas “míticas” por Freud mismo, autoironizándose, que él expuso sobre el origen de esa cultura. A partir de ahí a lo mejor pueda comenzar a aventurarme a pensar algo sobre el futuro del psicoanálisis en la cultura y aún el de esta misma, por lo menos la forma que considero freudiana de ver sus problemas. Muchos años atrás, alrededor de 1920, Freud, a partir de la observación de ciertos hechos: por ejemplo el juego de ciertos niños pequeños que comienzan a reconocer a la madre como alguien diferente de él y del que dependen absolutamente por lo menos para obtener placer, en esos juegos le llama la atención el que buscan representar por lo común más lo doloroso de la ida de su madre que el dominio (posible en el juego) sobre su vuelta; de los sueños producidos en las llamadas neurosis traumáticas, en los que se repiten obsesivamente el mismo hecho traumático y su angustia concomitante contradiciendo obviamente al placer de haberse salvado; de las tendencias casi irreversibles de ciertos pacientes en su vida a repetir hechos traumáticos; también en la oposición franca de muchos personas de salir de un lugar de sufrimiento pese a conseguirse en el tratamiento abrir una puerta para ello, y otros más, e influenciado probablemente por el intento de explicarse también hechos repetitivos terribles de la humanidad (las guerras, por ejemplo, había terminado hacía muy poco la primera guerra mundial), Freud pensó que a la base teórica con la que hasta ahora se manejaba había que agregarle elementos. Había algún principio de la conducta humana que era anterior al del placer y que iba más allá de él y que demasiadas veces lo superaba. BAJAR EL TEXTO COMPLETO con clic en Bajar Archivo en el pez.

    PRETÉRITO IMPERFECTO es el primer capítulo de la novela inédita A DESTIEMPO escrita en el año 2006 por José Luis Valls, médico, médico psiquiatra, psicoanalista y escritor argentino residente en Buenos Aires, Argentina. E-mail pavalls@fibertel.com.ar. El autor escribió antes el Diccionario Freudiano editado por la editorial Julián Yébenes de Madrid en 1995 y Metapsicología y Modernidad, el Proyecto freudiano editado por la Editorial Lugar de Buenos Aires, Argentina en el año 2004. Es autor también de un libro de cuentos ¡GABRIELAAA…! editado por la Editorial C.I.E.N. , Buenos Aires, Argentina (2002), y de otra novela, también inédita, PUNTO SEGUIDO (2007).

DESTACADOS

El amor en un monstruo de dios de Luciana De Luca

En esta interesante novela se navega entre los intersticios de los sentidos. Primero llegan las moscas, desde la perspectiva del libro de Sartre, sobre el efecto de lo individual y lo colectivo que C.G Jung denomina proceso de individuación o autorrealización, considerados arquetípicos; las moscas, metáfora de conflictos bajo fuerzas incomprensibles que se hacen visibles en la presencia del insecto, zumbidos, olores, presencias mínimas que saturan el texto de síntomas de opresión; la narración transcurre en todo orden, vivos, muertos, actos, una pulpa densa en la que se construye un vivir.

 

PERSONAJES

El corazón es habitar la experiencia y el ritmo

Pasquale Mesolella, I giorni della pandemia. Prato: Pentalinea, 2024.

 

[Este es tal vez uno de los libros más emocionantes en la obra de Pasquale Mesolella (Teano, 1949). Va dedicado a “tutte le persone, note e ignote, conosciute e sconosciute, vittime inermi ed innocenti del covid o della guerra ucraina”. A simple vista, puedo decir que se ve a un poeta desprovisto de artilugios del lenguaje y que consagra la escritura como si su mano fuese un sello de lacre. Un poeta que se ha convertido en un reportero de un tiempo álgido que no está tan lejos y que continúa a hacernos eco. Los primeros textos de esta colección corresponden a enero de 2019 y los últimos, como el prólogo, se remontan a septiembre de 2023]

 

DRAMATURGIA

Mi novia del futuro de Anto Van Ysseldyk por Ana Abregú

«¡Como si se pudiera matar el tiempo sin herir a la eternidad!».

(Henry David Thoreau)

 

El viaje en el tiempo es un tópico complejo, sobre todo durante una obra teatral, donde la comparación entre temporalidad se debe resolver en un espacio reducido. Esta situación se metaforiza en un escenario con elementos de luz y desplazamientos en espiral, haciendo y deshaciendo el tiempo en el espacio, tal como se define el tiempo mismo, una tela, una autopista peraltada.

 

No te pierdas ésto

Gotas