Lágrimas

[Reflexiones sobre la teoría de conjuntos]

 

a la memoria de mi Caro Profe Roberto Ferro

 

Si tomamos en cuenta nuestra propia persona en su duración temporal, o sea desde el momento mismo del nacimiento hasta la muerte, como un elemento de un conjunto X (equis) al cual pertenecen todas las personas vivas en ese mismo periodo, que compartieron todo o parte de ese lapso de tiempo, podemos considerar que nuestra vida terrenal es la intersección de los conjuntos de aquellos que nos precedieron pero compartieron una parte del tiempo de vida con nosotros, y aquellos que nos sucedieron y vivirán después de nuestra partida.

También podríamos incluirnos en un sistema mayor, un conjunto o súper subconjunto o  ¿híper conjunto? no sé cómo se llama, que incluya o en el cual esté incluido el conjunto A (nuestra persona humana) (unión) a B (el conjunto de aquellas personas que compartieron conmigo parte de mi tiempo terrenal) y todo esto inserto en un conjunto mayor C (de todas aquellas personas que compartieron o no mi periodo de vida terrenal pero tienen en común conmigo alguna afinidad o interés artístico o expresivo). Tenemos entonces un universo o familia extendida de amplio alcance, que nos permite infinitas posibilidades combinatorias.

En algunos casos, formamos parte de conjuntos de mayor afinidad. En otros, tenemos subconjuntos amorosos con aquellas personas o elementos que compartieron ese conjunto ABC, o sea aquellas personas (incluyéndome a mí) que compartieron o comparten mi periodo de vida terrenal y mis afinidades artísticas o expresivas. Ese conjunto, o unión de conjuntos, sería mi espacio vital de máxima calidad.

A ese conjunto pertenece mi Caro Profe Roberto Ferro.

Como conclusión, a este conjunto que nos tocó en suerte compartir, porque es este y solo este, mejor mirarlo con respeto, parece ser que es nuestra única oportunidad.

 

Buenos Aires, 28 de septiembre de 2023





Ana Abregú.

www.metaliteratura.com.ar

Literatura latinoamericana

DESTACADOS

El amor en un monstruo de dios de Luciana De Luca

En esta interesante novela se navega entre los intersticios de los sentidos. Primero llegan las moscas, desde la perspectiva del libro de Sartre, sobre el efecto de lo individual y lo colectivo que C.G Jung denomina proceso de individuación o autorrealización, considerados arquetípicos; las moscas, metáfora de conflictos bajo fuerzas incomprensibles que se hacen visibles en la presencia del insecto, zumbidos, olores, presencias mínimas que saturan el texto de síntomas de opresión; la narración transcurre en todo orden, vivos, muertos, actos, una pulpa densa en la que se construye un vivir.

 

PERSONAJES

El corazón es habitar la experiencia y el ritmo

Pasquale Mesolella, I giorni della pandemia. Prato: Pentalinea, 2024.

 

[Este es tal vez uno de los libros más emocionantes en la obra de Pasquale Mesolella (Teano, 1949). Va dedicado a “tutte le persone, note e ignote, conosciute e sconosciute, vittime inermi ed innocenti del covid o della guerra ucraina”. A simple vista, puedo decir que se ve a un poeta desprovisto de artilugios del lenguaje y que consagra la escritura como si su mano fuese un sello de lacre. Un poeta que se ha convertido en un reportero de un tiempo álgido que no está tan lejos y que continúa a hacernos eco. Los primeros textos de esta colección corresponden a enero de 2019 y los últimos, como el prólogo, se remontan a septiembre de 2023]

 

DRAMATURGIA

Mi novia del futuro de Anto Van Ysseldyk por Ana Abregú

«¡Como si se pudiera matar el tiempo sin herir a la eternidad!».

(Henry David Thoreau)

 

El viaje en el tiempo es un tópico complejo, sobre todo durante una obra teatral, donde la comparación entre temporalidad se debe resolver en un espacio reducido. Esta situación se metaforiza en un escenario con elementos de luz y desplazamientos en espiral, haciendo y deshaciendo el tiempo en el espacio, tal como se define el tiempo mismo, una tela, una autopista peraltada.

 

No te pierdas ésto

Gotas