Esa belleza de la claridad y el misterio

Durante el domingo 6 y el lunes 7 de mayo, se sumaron cuatro mesas a la serie de exposiciones que se llevaron a cabo en el marco del Diálogo de Escritores Latinoamericanos, dentro de la Feria Internacional del Libro 2018.

 

Lo primero que llamó la atención, así fueron planteadas las convocatorias, es que no se presentaban mesas mixtas; habría una mesa de mujeres para pensar sobre ¿Una literatura femenina y feminista? y las otras tres restantes, en su diversidad temática, estarían a cargo de hombres.

La pregunta primera era ¿por qué? Luego de las exposiciones, continúa siendo una inquietud que dirijo a los organizadores. Quizás hay una respuesta para ello. A primera vista, no lo comprendo.

Los convocados tampoco eludieron la cuestión poniendo en evidencia la ausencia del aporte mixto, destacando el valor y el aporte fundamental del otro género. Como bien señaló Cynthia Rimsky, y en referencia también a otras etiquetas literarias que, y es mi opinión personal, no aportan demasiado, es importante pensar en una "literatura a secas" o como marcó más tarde Boccanera, "los poetas fundacionales en Latinoamérica nos legaron una gran libertad al discutir con las vanguardias que se nos imponían pero sin fundar ni atarse a ninguna nueva escuela".

La mesa sobre poesía, coordinada por Miguel Gaya fue dentro de estos encuentros, uno de lujo. Éramos varios los poetas en la sala, que asistimos pendientes del recorrido por el que nos conducirían Federico Díaz Granados (Colombia), Sigfredo Ariel (Cuba), Jorge Boccanera (Argentina) y Harold Alva (Perú). Así en ese orden se sentaron y así expusieron, obedientemente, quizás como un gesto de respeto y reconocimiento entre ellos. No el único. Esos sentimientos no se fingen.

Cada poeta aportó entonces su mirada regional, manifestando que la misma no puede substraerse a las influencias y roces con la palabra circulante, ayer y hoy, dentro del continente. Así surgieron nombres como Rubén Darío, Cesar Vallejos, José Martí, Vicente Huidobro, Oliverio Girondo, Gabriela Mistral, Pablo Neruda… -por recordar solo algunos en esto que voy escribiendo, aunque se citaron mucho más- que fueron conformando un "adueñarse de la lengua" en la pluralidad. Figuras relevantes que dicen sobre su país de origen y que en algunos casos han incidido en lo social, como Ernesto Cardenal en Nicaragua o el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón. Se habló de los Festivales, los medios, las redes, todo aquello que es motivo para festejar la poesía o el encuentro poético.

Sin embargo, el broche fue el momento de la lectura de los poemas.

La claridad y el misterio, como creo expresó Boccanera, resonaba con su propia música en esa diversidad a la que convoca esta lengua maravillosa. Tal vez, la "trascendencia social" que ha aportado la poesía en un continente tan castigado, es la de la esa belleza. Apenas el intento por provocar, por abrirse paso. Frente a una realidad que es inasible, el poeta busca la metáfora, de modo arduo y laborioso como es el recorrido conque se construye la palabra. Un modo de decir, (¿para intervenir, para modificar?) en un ir constante hacia aquello que se nos escapa, o como dice un querido amigo, para regresar al lenguaje de la infancia, aquél en el que todo era posible, aquél en el que todo era asombro y descubrimiento.

Ese ha sido el trabajo de tantos poetas que nos han precedido, y sigue siendo el aporte de las nuevas voces que hacen buena literatura.

Finalizo con la última estrofa de "Los dados eternos" (en Los Heraldos Negros, 1918), de Vallejos, motivada por esta emoción con la que regresé a casa luego de haber compartido la última hora de la tarde, en la buena compañía de cuatro grandes poetas.

Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar si no en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

 

Escritora Argentina

Video: https://youtu.be/8d87-6jNjE0 

Video presentación: 

DESTACADOS

El amor en un monstruo de dios de Luciana De Luca

En esta interesante novela se navega entre los intersticios de los sentidos. Primero llegan las moscas, desde la perspectiva del libro de Sartre, sobre el efecto de lo individual y lo colectivo que C.G Jung denomina proceso de individuación o autorrealización, considerados arquetípicos; las moscas, metáfora de conflictos bajo fuerzas incomprensibles que se hacen visibles en la presencia del insecto, zumbidos, olores, presencias mínimas que saturan el texto de síntomas de opresión; la narración transcurre en todo orden, vivos, muertos, actos, una pulpa densa en la que se construye un vivir.

 

PERSONAJES

El corazón es habitar la experiencia y el ritmo

Pasquale Mesolella, I giorni della pandemia. Prato: Pentalinea, 2024.

 

[Este es tal vez uno de los libros más emocionantes en la obra de Pasquale Mesolella (Teano, 1949). Va dedicado a “tutte le persone, note e ignote, conosciute e sconosciute, vittime inermi ed innocenti del covid o della guerra ucraina”. A simple vista, puedo decir que se ve a un poeta desprovisto de artilugios del lenguaje y que consagra la escritura como si su mano fuese un sello de lacre. Un poeta que se ha convertido en un reportero de un tiempo álgido que no está tan lejos y que continúa a hacernos eco. Los primeros textos de esta colección corresponden a enero de 2019 y los últimos, como el prólogo, se remontan a septiembre de 2023]

 

DRAMATURGIA

Mi novia del futuro de Anto Van Ysseldyk por Ana Abregú

«¡Como si se pudiera matar el tiempo sin herir a la eternidad!».

(Henry David Thoreau)

 

El viaje en el tiempo es un tópico complejo, sobre todo durante una obra teatral, donde la comparación entre temporalidad se debe resolver en un espacio reducido. Esta situación se metaforiza en un escenario con elementos de luz y desplazamientos en espiral, haciendo y deshaciendo el tiempo en el espacio, tal como se define el tiempo mismo, una tela, una autopista peraltada.

 

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