El artista vivo más caro del mundo

El británico Damien Hirst se convirtió en el artista vivo más caro del mundo. La corona para el artista vivo mejor cotizado del mundo pasó rápidamente de un británico a otro, cuando una instalación de remedios multicolores del enfant terrible Damien Hirst destronó al retrato de Bruce Bernard de Lucien Freud -que había alcanzado ese récord dos días antes- como la obra de un artista vivo más cara del mundo, al rematarse en US$ 19,2 millones.

Desafiar los límites "El arte es como una medicina: puede curar. Sin embargo, siempre me sorprendió cuánta gente cree en la medicina y mira con desconfianza el arte", comentó en numerosas ocasiones Hirst, conocido por desafiar los límites entre el arte, la ciencia, los medios y la cultura popular. Una de sus frases más polémicas fue su aseveración a los diarios británicos de que deseaba vivir eternamente, al explicar la obra en la que colocó en una pecera un tiburón muerto en formol, como símbolo de la preservación de la vida. Además de Hirst, el ítalo-argentino Lucio Fontana también pulverizó su anterior récord cuando Attese, uno de sus célebres tajos de la serie Conceptos espaciales de los años 60 se vendió en US$ 4,9 millones. Por otra parte, el martillo marcó US$ 43 millones para el sugestivo autorretrato de Francis Bacon, 9 millones por debajo de su más alta marca: el estudio del papa Inocencio X, vendido en mayo.

DESTACADOS

El amor en un monstruo de dios de Luciana De Luca

En esta interesante novela se navega entre los intersticios de los sentidos. Primero llegan las moscas, desde la perspectiva del libro de Sartre, sobre el efecto de lo individual y lo colectivo que C.G Jung denomina proceso de individuación o autorrealización, considerados arquetípicos; las moscas, metáfora de conflictos bajo fuerzas incomprensibles que se hacen visibles en la presencia del insecto, zumbidos, olores, presencias mínimas que saturan el texto de síntomas de opresión; la narración transcurre en todo orden, vivos, muertos, actos, una pulpa densa en la que se construye un vivir.

 

PERSONAJES

El corazón es habitar la experiencia y el ritmo

Pasquale Mesolella, I giorni della pandemia. Prato: Pentalinea, 2024.

 

[Este es tal vez uno de los libros más emocionantes en la obra de Pasquale Mesolella (Teano, 1949). Va dedicado a “tutte le persone, note e ignote, conosciute e sconosciute, vittime inermi ed innocenti del covid o della guerra ucraina”. A simple vista, puedo decir que se ve a un poeta desprovisto de artilugios del lenguaje y que consagra la escritura como si su mano fuese un sello de lacre. Un poeta que se ha convertido en un reportero de un tiempo álgido que no está tan lejos y que continúa a hacernos eco. Los primeros textos de esta colección corresponden a enero de 2019 y los últimos, como el prólogo, se remontan a septiembre de 2023]

 

DRAMATURGIA

Mi novia del futuro de Anto Van Ysseldyk por Ana Abregú

«¡Como si se pudiera matar el tiempo sin herir a la eternidad!».

(Henry David Thoreau)

 

El viaje en el tiempo es un tópico complejo, sobre todo durante una obra teatral, donde la comparación entre temporalidad se debe resolver en un espacio reducido. Esta situación se metaforiza en un escenario con elementos de luz y desplazamientos en espiral, haciendo y deshaciendo el tiempo en el espacio, tal como se define el tiempo mismo, una tela, una autopista peraltada.

 

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