Algunas de las historias que circulan en los bordes de la literatura argentina proliferan a partir de una única voz, por razones casi siempre enigmáticas esas historias se diseminan y permanecen. La conjunción de una cadena de modestas casualidades me colocó ante la posibilidad de oír un testimonio de primera mano que narraba un descubrimiento tan extraordinario como improbable.
La identidad y el nombre de Ricardo Piglia forman parte de una leyenda urbana que circula en los arrabales del mundillo literario argentino ya desde hace años, tomando casi siempre la forma elegida por quien la refiere, otras asumiendo los cambios que le imponen las modas literarias, perdiéndose frecuentemente en el olvido y reapareciendo de cuando en cuando...
La salud de los enfermos En estas líneas que comienzo a escribir, propongo una lectura del cuento de Julio Cortázar “La salud de los enfermos”, editado en el año 1966, en el libro Informe de lectura: “La salud de los enfermos” de Julio Cortázar Todos los fuegos el fuego. Importante es destacar que estructuraré ejes centrales de la misma no sobre el orden en que el narrador de esta historia la cuenta (el texto comienza con la recaída de tía Clelia), sino sobre la sucesión cronológica de los acontecimientos que la constituyen (enfermedad de mamá, muerte de Alejandro, etc.).
Notas sobre El Eternauta II
Se ha dicho hasta el hartazgo, como una acusación lapidaria, que Juan Salvo, el personaje de El Eternauta, de H. G. Oesterheld, no es el mismo en la segunda que en la primera parte de tan célebre historieta.
Y esto es tan cierto, que es fácilmente verificable aún si apenas uno hojeara ambas obras.
A propósito de un concurso
A “Porlomeno” y a Licastro no parecían unirlos ni amores ni espantos; solo una prolongada estadía compartida en la sala de Neumotisiología del hospital y un insomnio apacible y silencioso.
Tres maneras de escribir la literatura policial.
Nuevas perspectivas para el género en la obra de Roberto Bolaño.
Loris Tassi (Università degli studi di Napoli “L’Orientale”)
En Respiración artificial, la primera novela de Ricardo Piglia, publicada en 1980, se puede leer una paradójica defensa del fracaso hecha por un original desterrado polaco, narrador de cuentos aficionado al ajedrez y a la filosofía:
Des visages des figures: Una aproximación a Rayuela desde las figuras: líneas, espacios, dimensiones1
Nosotros vemos la Osa Mayor, pero las estrellas que la forman no saben que son la Osa Mayor.
Jean Cocteau, Opio (1923) – Citado por Julio Cortázar en Luis Harss, Los Nuestros, 1966
Rayuela regala, a los ojos que se disponen a asediar sus líneas, una apertura abrupta, casi un asalto: “¿Encontraría a la Maga?” (p. 15 – Cap. 1). Se inaugura con un interrogante, ponderación de la duda por sobre toda certeza. Y hay allí, prematura, una actitud que impregnará el texto todo.
A la memoria de Voltaire,
padre de Micromegas
Liliana Celiz nos visita de nuevo.